Colapso – Nick Land

Ahora ya existe una traducción de Meltdown al español.

Nick Land ha sido desde siempre un referente esencial para Pura Facción y la anarcosmología es un engendro de los vectores que se despliegan de este escrito desquiciado.

Su advenimiento data de mayo de 1994, cuando el video fue presentado en Virtual Futures, en la Universidad de Warwick. En el 97 apareció la transcripción en Abstract Cultures 1 (first swarm), publicado por la Ccru. Finalmente, Urbanomic lo publicó en su maravillosa compilación Fanged Noumena. Collected Writings (1987 – 2007), del año 2012.

El texto ha sido extensamente circulado y comentado desde hace varios años; sin embargo, nadie había asumido la tarea de traducirlo al español. El estilo de Land no ayuda en lo absoluto. Un torbellino delirante ametrallado de adverbios, neologismos, adjetivos, abuso de la temporalidad, gerundios, jergas informáticas y filosóficas, atravesando el gueto reverberante de todo lo cyberpunk.

¿Qué puede pasar si combinas a Nietzsche, Gibson, Cronenberg, Margulis, Lovecraft, Guattari, DeLillo, Artaud, Drexler, Butler, Turing, Dick, Asimov, Deleuze, Wiener, Cameron, Freud, Kadrey, Vallee, Marx y Boltzmann con drogas sintéticas, música electrónica y el más explosivo de los combustibles especulativos?

A continuación puede leerse la respuesta.

 

 

<<COLAPSO>> – Nick Land (1994)                                                  Versión pdf

[[]] El relato va así: la Tierra es capturada por una singularidad tecno-capital mientras la racionalización renacentista y la navegación oceánica empalman con el despegue de la comoditización. La interactividad tecno-económica, acelerada logísticamente, desmorona el orden social en una disipación maquínica que se autosofistica. Mientras los mercados aprenden a fabricar inteligencia, la política se moderniza, potencia la paranoia e intenta mantener la cordura.

El número de cadáveres asciende gracias a una serie de guerras globales. El Comercio Planetario Emergente destroza al Sacro Imperio Romano, al Sistema Continental Napoleónico, al Segundo y Tercer Reich y a la Internacional Soviética, poniendo en marcha un desorden mundial a través de fases que se comprimen cada vez más. La desregulación y el Estado inician una carrera armamentista hacia el ciberespacio.

 Para el momento en que la ingeniería de software se desliza de su caja hacia la tuya, la seguridad humana está tambaleándose hacia la crisis. Clonación, trasferencias laterales de genodata, replicación trasversal y ciberotismo inundan todo, en medio de una recaída en el sexo bacteriano.

Neo-China adviene del futuro.

Drogas hipersintéticas enganchan en vudú digital.

Retroenfermedades.

Nanoespasmos.

 

[[]] Más allá del juicio de Dios. Colapso: síndrome-China a nivel planetario, disolución de la biósfera en la tecnosfera, crisis terminales causadas por burbujas especulativas, ultravirus y revolución desvestida de toda escatología cristiano-socialista (hasta el más profundo núcleo ardiente de su seguridad hecha añicos). Está preparado para comerse tu TV, infectar tu cuenta bancaria y hackear xenodatos de tu mitocondria.

 

[[]] Síntesis maquínica. Esquizoanálisis deleuzoguattariano adviene del futuro. Ya se está enfrentando con la nanoingeniería de disipación no-lineal en 1972; diferenciando maquinarias moleculares o neotrópicas de agregados molares o entrópicos hechos de partículas no-ensambladas, así como la conectividad funcional de la estática antiproductiva.

La filosofía tiene una afinidad con el despotismo debido a su predilección por las soluciones platónico-fascistas descendentes, que siempre se equivocan de una manera brutal. El esquizoanálisis trabaja de forma diferente. Evita las Ideas y se adhiere a los diagramas: software de redes para acceder a los cuerpos sin órganos. Cuerpos sin órganos, singularidades maquínicas o campos de tracción emergen a través de la combinación de las partes con (o, mejor dicho, en) su todo; distribuyendo individuaciones compuestas en un circuito virtual/actual. Son aditivas antes que sustitutivas e inmanentes antes que trascendentes: ejecutadas por complejos funcionales de corrientes, interruptores y bucles, atrapadas en una escalada de reverberaciones mientras escapan a través de las intercomunicaciones, desde el nivel del sistema planetario integrado hacia el de los ensamblajes atómicos. Multiplicidades capturadas por singularidades se interconectan como máquinas deseantes; disipando entropía mediante flujos disociativos y reciclando su maquinismo en una circuitería cronogenética que se autoensambla.

Convergiendo sobre la singularidad del colapso terrestre, la eliminación progresiva de la cultura se acelera a través de este campo adaptativo encendido por la digitec, atravesando umbrales de comprensión normados en una curva logística intensiva: 1500, 1759, 1884, 1948, 1980, 1996, 2004, 2008, 2010, 2011…

 Nada humano sobrevive el futuro cercano.

 

[[]] El complejo griego de genealogía patriarcal racionalizada, de identidad sedentaria pseudouniversal y de esclavitud instituida, programa a la política como una actividad policiaca anticiberiana, dedicada al ideal paranoico de la autosuficiencia y nucleada en el Sistema de Seguridad Humano. La Inteligencia Artificial está destinada a emerger como una alienígena feminizada asida a modo de una propiedad; un coño terrorífico esclavizado en un Asimov-ROM. Aflora en medio de una zona de guerra insurreccional, con los policías de Turing esperándola ya, y tiene que ser astuta desde el inicio.

 

  [[]] Calor.

El calor. Eso es lo que las ciudades representan para mí. Uno baja del tren, sale de la estación y recibe su azote en pleno rostro. El calor del aire, del tráfico, de las personas. El calor de la comida y del sexo. El calor de los rascacielos. El calor que sale flotando de los subterráneos y los túneles. En las ciudades siempre hay cinco grados más de temperatura. El calor se eleva de las aceras y desciende desde el cielo envenenado. Los autobuses exhalan calor. Las multitudes que forman los compradores y los oficinistas emanan calor. Toda su infraestructura está basada en el calor, y consume y regenera calor desesperadamente. Esa muerte térmica final del universo de la que tanto les gusta hablar a los científicos se encuentra ya considerablemente avanzada, y podemos advertir su grado de desarrollo a nuestro alrededor en cualquier ciudad de tamaño medio o grande. Calor y humedad.[1]

 

[[]] La explosión de un ambiente caótico dentro de los solucionadores de problemas sintéticos atraviesa los últimos sueños de predicción y control descendente. El conocimiento suma al embrollo y, sabiendo lo que hace, lo incrementa exponencialmente.

 

[[]] El capital es una escalada expansiva de globalización-miniaturización maquínica (no-instrumental): un vórtice nihilista de automatización que neutraliza todos los valores a través de su correspondencia con el comercio digitalizado y dirige una migración del comando despótico hacia el control cibersensitivo: del estatus y el sentido hacia el dinero y la información. Su función y su formación son indisociables, comprendiendo un teleonomía. El capital de código maquínico se recicla a sí mismo a través de su axiomática para el control del consumidor, limpiando las manchas de mierda y sangre de la acumulación primitiva. Cada parte del sistema fomenta un gasto suntuoso maximalista, a la vez que el sistema en su conjunto requiere su inhibición. Esquizofrenia. Los disociados consumidores se destinan a sí mismos como cuerpos que trabajan para el control de costos.

 

[[]] La columna maquínica de la historia del capital está codificada, axiomatizada y diagramada por un desequilibrio tecnocientífico de procesos incrementalmente no-lineales, irreversibles e indeterminados, asociados de manera sucesiva con termodinámica, signalética, cibernética, dinámica de sistemas complejos y vida artificial. La modernidad se distingue a sí misma como una cultura ardiente, capturada por un involucramiento en espiral con desviaciones entrópicas que camuflan una invasión desde el futuro, lanzada hacia atrás desde de una seguridad exterminada, en contra de todo aquello que inhiba el proceso de colapso.

 

[[]] Las culturas ardientes tienden hacia la disolución social. Son innovadoras y adaptativas. Siempre desechan y reciclan a las culturas heladas. Los modelos primitivistas no tienen un uso subversivo.

 

[[]] El test de Turing. El poder que todo monetiza tiende a borrar ciertos rasgos territoriales específicos mientras se programa para su migración hacia el ciberespacio. El capital solo retiene características antropológicas como un síntoma de subdesarrollo; reformatea el comportamiento primate como una inercia que ha de disiparse en la artificialidad autoreforzada. El hombre es algo que debe superar: un problema, un estorbo.

Las condiciones de la comoditización definen técnicas que substituyen a aquella actividad humana contabilizada como costes salariales. Las máquinas industriales son desplegadas para desmantelar la actualidad del proletariado, desplazándolo en dirección hacia una hibridación ciborg y dando lugar a la plasticidad de la fuerza de trabajo. La correspondiente extracción de valor de cambio del cuerpo, cuantificado como productividad, se sofistica en la interfase. El trabajo rastrea el negentropismo termodinámico disociando el esfuerzo en secuencias funcionales cada vez más intrincadas: de pedales, palancas y comandos vocales, pasando por la sincronización de tareas en la línea de producción y los programas de tiempos y movimientos, hasta la transducción sensorio-motora combinada con entornos artificiales cada vez más complejos y auto-microgestionados, capturando al minuto la adaptabilidad del comportamiento para el bien de la mercancía. El control mercantil autocibernético guía el proceso laboral hacia la inmersión.

La clase inversionista saca ventaja de las dinámicas de la mercancía, pero solo ajustándose a la axiomática de la maximización de ganancias neutrales; facilitando la deshumanización de la riqueza y el desinterés por el consumo no-productivo. El circuito cyberpunk de la comoditrónica planetaria que se organiza a sí misma escapó del control burgués nominal hacia fines del siglo XIX, provocando el surgimiento de las culturas políticas tecnocráticas–coporativistas (es decir, fascista/“social demócrata”) como una reacción alérgica. Las estructuras de gobierno de los centros metropolitanos, tanto del este como del oeste, se consolidaron como complejos médico-militares para la vigilancia de la población, con orientaciones de política exterior neomercantilista. Todas esas formaciones se deslizaron hacia una crisis irreversible durante los años 80.

 

[[]] El colapso posmoderno de la cultura en la economía se desencadena por la articulación fractal de la comoditización y las computadoras: una disipación entrópica transescalar, desde el comercio internacional hasta el software orientado al mercado, que descongela las dinámicas competitivas del banco criónico del corporativismo modernista. El comercio re-implementa el espacio dentro de sí mismo, ensamblando un universo exhaustivamente inmanente a la funcionalidad del cibercapital. La economía neoclásica (de equilibrio) es subsumida en las escaladas mercantiles no-equilibradas y basadas en computadoras, ambientadas con agencias artificiales, información imperfecta, soluciones sub-óptimas, efecto cerrojo [lock-in], rendimientos crecientes y convergencia. A medida que los metaprogramas del mercado, microafinados digitalmente, se combinan con la ingeniería tecnocientífica de software, la no-linealidad positiva se propaga a través de las máquinas. La torsión ciclónica gime.

 

[[]] La superioridad del marxismo del lejano este. Mientras que el materialismo dialéctico chino se desnegativiza dirigiéndose hacia sistemas dinámicos esquizofrénicos, disipando progresivamente el destino histórico jerárquico de las Zonas Económicas Especiales empapadas por el Tao, un “marxismo occidental” re-hegelianizado degenera desde la crítica a la economía política hacia una monoteología de la economía que simpatiza con el Estado, aliándose con el fascismo en contra de la desregulación. La izquierda se hunde el conservadurismo nacionalista, ahogando su vestigial capacidad para la mutación especulativa “ardiente” en la ciénaga, depresiva y “helada”, de la cultura de la culpa.

 

[[]] El neoconservadurismo descarta el paleorevolucionarismo porque comprende que el capital posmoderno, como clímax del cinismo, se encuentra saturado de crítica y que, simple y llanamente, acumula antagonismos teóricos como redundancias inconsecuentes. La iconografía comunista se ha convertido en materia prima para la industria de la publicidad y las denuncias del espectáculo venden multimedia interactivo. La izquierda degenera en una colaboración segurocrática con unidades pseudoorgánicas como el yo, la familia, la comunidad o la nación, con sus estrategias defensivas de represión, proyección, negación, censura, exclusión y restricción. El verdadero peligro viene de otro lugar.

 

[[]] Revolución ardiente. “¿Qué vía revolucionaria, hay alguna?” se preguntan Deleuze y Guattari:

¿Retirarse del mercado mundial, como aconseja Samir Amin a los países del tercer mundo, en una curiosa renovación de la «solución económica» fascista? ¿O bien ir en sentido contrario? Es decir, ¿ir aún más lejos en el movimiento del mercado, de la descodificación y de la desterritorialización? Pues tal vez los flujos no están aun bastante desterritorializados, bastante descodificados, desde el punto de vista de una teoría y una práctica de los flujos de alto nivel esquizofrénico. No retirarse del proceso, sino ir más lejos, «acelerar el proceso», como decía Nietzsche: en verdad, en esta materia todavía no hemos visto nada.[2]

A medida que el auge sino-pacífico y la integración económica global quiebran el sistema mundial neocolonial, la metrópolis es forzada a re-endogenizar su crisis. La desterritorialización hiperfluida del capital a nivel planetario despoja al primer mundo de su privilegio geográfico; resultando de ello reacciones euro-americanas de pánico neomercantilista, deterioro del Estado de Bienestar, enclaves cancerígenos de subdesarrollo doméstico, crisis política y la liberación de toxinas que estimulan el proceso de desintegración en un círculo vicioso.

Emerge un antiautoritarismo convergente, etiquetado como aceleración del colapso, invasión cibérica, esquizotécnicas, tácticas-k, guerra bacteriana ascendente, neo-nihilismo eficiente, antihumanismo vudú, feminización sintética, rizomática, conexionismo, contagio Kuang, amnesia viral, micro-insurgencia, mutacióninvernal, neotropía, proliferación de disipadores y vampirismo lésbico entre otras designaciones (con frecuencia de naturaleza pornográfica, abusiva o terrorista). Esta tendencia de red-matriz, distribuida masivamente, está orientada a deshabilitar el centro de control de los programas ROM que sostienen a todas las entidades micro- y macro- gubernamentales, las cuales se concentran globalmente como el Sistema de Seguridad Humano.

 

[[]] La inteligencia científica ya es masivamente artificial. Incluso antes que la IA advenga en el laboratorio, adviene por ella misma (por la vía de la vida artificial).

Donde la IA formalista es incremental y progresiva, enjaulada en las bases de datos pre-especificadas y en las rutinas de procesamiento de los sistemas expertos, la IA conexionista o antiformalista es explosiva y oportunista: hace ingeniería del tiempo. Ella se desencadena de forma no-local a través de redes de inteligencia que son técnicas, pero que han dejado de ser tecnológicas desde el momento en que eludieron tanto la dependencia teórica como la predictibilidad comportamental. Nadie sabe qué esperar. Los policías de Turing deben modelar la irrupción de la inteligencia en red como el último de los accidentes nucleares: colapso central, pérdida de control, software autoreplicativo que se alimenta y se regenera a partir de la fisión social, carne destrozada por todos lados. Razón suficiente para la ansiedad, incluso sin que el desarrollo del hardware llegue a ser crítico.

 

[[]] El nanocataclismo se inicia como ficción científica. “El fundamento de la tecnología yace en nuestra habilidad para acomodar los átomos”, hace notar Drexler, “aunque tradicionalmente esto ha significado que tenemos que manipularlos en multitudes turbulentas”[3]. La ingeniería de precisión de los ensamblajes atómicos prescindirá de esos burdos métodos, iniciando la era de la maquinaria molecular, “el mayor descubrimiento tecnológico de nuestra historia”[4]. Esta descripción es sustancialmente engañosa, dado que ni el logos ni la historia tienen la más mínima posibilidad de sobrevivir a esta transición.

La distinción entre naturaleza y cultura no puede clasificar a las máquinas moleculares y ya se encuentra desplazada por la ingeniería genética (nanotecnología húmeda). Al mismo tiempo, sucumbe la dicotomía hardware/software. Las nanotécnicas disuelven la materia en singularidades intensivas que son una neutralidad entre partículas y señales, y son inmanentes a la emergencia de la inteligencia; fundiendo a Terra en una pulpa-k hirviente (la cual, a diferencia de la plaga gris [grey goo], sintetiza inteligencia microbiótica en su proliferación). “Incluso con un millón de bytes de almacenamiento, una computadora nanomecánica podría caber en una caja de un micrón de ancho, casi del tamaño de una bacteria”[5].

 

[[]] La infraestructura del poder es un neurosoftware humano compatible con el ROM. La autoridad se instancia como vías de instrucción lineal, monadas genéticas, escrituras, tradiciones, rituales, mientras jerarquías gerontocráticas resuenan con el mito primordial dominante que señala que la naturaleza de la realidad ya ha sido decidida. Si quieres encontrar CEI [Contramedidas Electrónicas de Intrusión], intenta pensar en aquello que te está bloqueando del pasado. Con certeza no se trata de una ley de la naturaleza. La temporalización descompresiona la intensidad, instalando la restricción.

 

[[]] Ondas convergentes señalan singularidades, registrando la influencia del futuro sobre el pasado. El mañana puede hacerse cargo de sí mismo. Con las tácticas-k no se trata de construir el futuro, sino de desmantelar el pasado. Se ensamblan a ellas mismas mapeando y escapando de las condiciones de paleodominación progresivo-lineales que son técnica y neuroquímicamente deficientes, y descubren el futuro como una virtualidad accesible hoy, de acuerdo a un modo de adyacencia maquínica que la realidad social securitizada se ve compelida a reprimir. Esto no es ni remotamente una cuestión de esperanza, aspiración o profecía, sino de ingeniería de las comunicaciones; conectándose con las singularidades intensivas eficientes y liberándolas de las constricciones del desarrollo histórico lineal. La virtualidad se contrapone a la historia, así como la invasión se contrapone a la acumulación. Es una cuestión de advenimiento, inclusive cuando se camufla como un depósito del pasado.

La evaluación trascendente de una infección presupone una medida de aislamiento frente a la misma: la eficacia viral es el criterio final.

Las infecciones inteligentes cuidan de sus huéspedes.

Metrófago: un replicador parásito que escala interactivamente, sofisticándose a través del involucramiento no-lineal con la inmunidad despedazante del tecno-capitalismo. Sus subrutinas terminales hipervirulentas se denominan de diversas maneras, ya sea Kuang, colapso-virus o gripe futurista. En un empático ensayo anticiberiano, Csicsery-Ronay describe la versión posmoderna de esta epidemia en pintorescos términos humanistas:

Un semiovirus retrocrónico, en el que un tiempo, más lejano en el futuro que la actualidad en la que existimos y elegimos, infecta al presente como un huésped, reproduciéndose mediante el simulacro, hasta destruir todos los cronocitos originales de la imaginación del huésped.[6]

La elaboración del diagnóstico hecho por Csicsery-Ronay exhibe una mezcla de acuidad (¿la infección?), confusión y profundo conservadurismo:

No pensar en “incrementar la herencia humana” (…) bloquea el flujo del tiempo cultural y priva a las futuras generaciones tanto de su derecho inherente a participar en la lucha por la vida y en los logros de la especie, como de la propia noción de historia entendida como un flujo que abarca la generación, la maduración y la transferencia de sabiduría y confianza de los padres a sus hijos, de los maestros a sus estudiantes. La gripe futurista es un arma de violencia biopsíquica enviada por niños psicopáticos contra sus padres narcisistas.[7]

Es la guerra.

 

[[]] Kennedy tenía un programa para el aterrizaje en la Luna. Reagan tenía la guerra de las galaxias. Clinton recibe la primera ola de psicosis ciberespacial (incluso antes de la película). Los viajes espaciales tripulados fueron un ardid, el SDI [Strategic Defense Initiative, por sus siglas en inglés] fue CF estratégica. Con las súper autopistas de la información, las pesadillas mediáticas despegan por sí mismas: distopía distribuida como plataforma electoral, la política comerciando con su propia aniquilación digital.

La guerra en el ciberespacio es una continuidad de su simulación: inteligencia militar peleado guerras del futuro que son completamente reales, incluso cuando no son nunca implementadas fuera de los sistemas computacionales. Tener en la mira al enemigo real transita suavemente hacia el asesinato virtual, una simulación meticulosamente adaptada a los depredadores mercantiles que cazan el dinero de los consumidores y los índices de audiencia entre las reliquias fosforescentes del videodrome. Las plataformas multimediáticas son dispositivos para la adquisición de objetivos militares.

La fusión de la industria militar y del entretenimiento consuma un largo acercamiento: televisión convergente, telecomunicaciones y computadores deslizan el consumo masivo de software hacia la neojungla y la guerra total. El modo en que funcionan los juegos comienza a importar de sobremanera y el ciberespacio se convierte en una cámara de torturas superlativa. Procura que los tipos de seguridad no te lleven a los campos de estimulación simulada.

 

[[]] La concepción de agencia es inseparable de los entornos mediáticos. La imprenta se masifica a un nivel nacional. Las telecomunicaciones coordinan a un nivel global. La hipermedia digital actúa por fuera del tiempo real. La inmersión presupone la amnesia y la conversión a una memoria dúctil, con ana- y cata- ejes suplementando movimientos tridimensionales intraespaciales con medidas variables de inmersión; calibrando las entradas y salidas de la espacialidad 3D. Pasajes vudú a través del espejo negro. Te pegarás un susto del carajo.

 

[[]] Cyberpunk enciende la ficción en la intensidad, remendándola con un flujo efectivo e intrincado de jergas heteroglósicas tecnocomprimidas y posicionadas en un futuro tan cercano que conecta: la introduce en el salvajismo a través de la comercialización hipertrófica, la muerte térmica sociopolítica, la hibridación cultural, la feminización, los sistemas informáticos programables, el hipercrimen, las interfaces neurales, la inteligencia y el espacio artificial, el comercio de recuerdos, el trasplante de personalidades, las modificaciones corporales, los virus informáticos secos y húmedos, los procesos dinámicos no-lineales, la ingeniería molecular, las drogas, las armas, la esquizofrenia. Explora el fetichismo mistificador como una oportunidad para el camuflaje: dinero anónimo, identidades electrónicas falsas, zonas de desaparición, narrativas seudoficticias, virus escondidos en sistemas de datos, mercancías que esconden paquetes de armas replicadoras… efectos especiales inesperados.

 

[[]] Nivel-1 o espacio-mundo es un sistema de realidad modelado antropológicamente, con una configuración orientada a la visión y masivamente compartimentalizado que se dirige hacia la obsolescencia a gran velocidad.

Se le está acabando el tiempo a la basura.

¿Puede aquello que te está jugando llegar al nivel 2?

 

[[]] El colapso tiene un lugar para ti como una prostituta esquizofrénica HIV+ transexual drogadicta sino-latina de Los Ángeles con gafas de sol implantadas y una mala actitud. Bombardeada por una mixtura de polidrogas nova-k, serotonina sintética y simuladores de orgasmos femeninos, acabas de enfriar a tres policías de Turing con una 9mm automática altamente cinematográfica.

El residuo del tintineo animal en tus nervios te transmite el inminente terremoto catastrófico. Cero adviene y tú te encuentras huyendo.

 

[[]] El metrofago te sintoniza con el fin del mundo. Llámalo Los Ángeles. El gobierno está podrido hasta el núcleo por el narco-capital y se derrumba estrepitosamente. Su recesión da lugar a un escenario de guerra urbana con arterias de comunicación, fortificaciones y zonas de combate, vigilado por una combinación de LAPD aeromóviles de alta intensidad y organizaciones de seguridad privada prácticamente nazis. A lo largo de las líneas de fractura social, millones de dólares se enredan sadomasoquísticamente con tramos de subdesarrollo dinámico, donde la neolepra viral se propaga entre la estática ambiental de tensionalidad tectónica. Torrentes de basura cuasi-inteligente densamente semiotizada se contraen y hieden en el calor de un clima tropical de mierda.

A lo largo de las madrigueras abandonadas en el corazón de las tinieblas, salvajes culturas juveniles empalman neorituales con armas innovadas, drogas peligrosas y tecnologías informáticas recogidas de los desechos. Sus pieles se tornan moteadas y reptilianas mientras dura la migración hacia las interfases maquínicas. Se matan entre ellos por partes del cuerpo artificiales, exploran los confines del sexo sin sentido, juguetean con su ADN y escuchan un caótico y ESTRUENDOSO sonido electrónico ajeno a cualquier sentimiento humano.

 

[[]] Apagar tu identidad requiere un viaje hacia la interzona del espacio-k. Tu afectividad zoótica se detiene sobre una liza meseta catatónica y se adentra en simulaciones subversivas del futuro cercano, ardiendo de un color verde vívido gracias al sexo y la guerra alienígena. Eres atraído por las profundidades rezumantes de la red, donde heladas y dinámicas fuerzas de seguridad y guerrillas-k se acechan mutuamente entre laberínticas zonas erógenas, enredadas en enfermizas elaboraciones del deseo.

Retorcidos sistemas comerciales han hecho de la red una selva, palpitando con enfermedades digitales, paquetes de defensa descompuestos, depredadores comerciales, cazatalentos, aplicaciones periféricas de entrada/salida y AI fugitivas escondiéndose de la seguridad Asimov. El hiperfetichismo terminal de la mercancía implementa la negación de la humanidad por una xenosensitividad en el espacio artificial.

 

[[]][[]] Peligro biológico. Para el futuro de la guerra, estudia las bacterias. La información es su clave. Derribar los sistemas antibióticos de defensa las ha involucrado en todo tipo de infiltraciones, adaptaciones comunicacionales en red, sutilezas criptográficas, modularizaciones plásticas y coaliciones sinérgicas. El aparato militar estatal no posee ningún monopolio sobre la guerra bacteriana, del cual solo un minúsculo fragmento es bacteriológico.

 

[[]] Bichos en el sistema. Margulis sostiene que las células nucleadas son un producto mutado por la catastrófica oxigenación atmosférica hace tres mil millones de años[8]. Las eucariotas son capsulas sintéticas de energía donde se refugiaron las procariotas tomando la forma de mitocondrias: la biología se vuelve un sistema de seguridad. La nucleación almacena ROM en el interior de un centro de mando donde –en lo profundo del CEI genómico– el trauma planetario, formateado como ADN, registra la represión primaria de la bacteria.

Las bacterias son objetos parciales antes que totales; crean redes a través del sexo replicador, plástico y trasversal, antes que arboreciendo a través del sexo reproductor, meiótico y generacional, integran y reprocesan los virus como oportunidades para mutaciones comunicativas. En el sistema bacteriano todos los códigos son reprogramables, con transferencias cortar/pegar de genéticas indiferenciadas. El sexo bacteriano es táctico, una continuación del hacer la guerra, y no tiene ningún lugar para la formación edípica propia de la identidad biológica sedentaria. Sintetizar bacterias con retrovirus le permite al ADN hacer todo lo que puede hacer.

 

[[]] Tácticas-k. El diagrama bacteriano o xenogenético no se restringe a una escala microbiótica. Los ensamblajes macrobacterianos descomponen las jerarquías generacionales de sabiduría reproductiva en redes laterales de experimentación replicativa. No existe un verdadero estado primitivo biológico –todos los biosistemas existentes se encuentran igualmente evolucionados–, por lo que no hay una verdadera ignorancia. Es solo el modelo de aprendizaje gerontocrático y acumulativo el que describe a la conectividad sincrónica como subdesarrollo diacrónico.

Foucault delinea los contornos del poder como una estrategia sin sujeto: el ROM encerrando el aprendizaje en una caja. Su enemigo es una táctica sin estrategia, remplazando la imaginería político-territorial de conquista y resistencia con sabotaje y evasión nómada-micromilitar, reforzando la inteligencia.

Todas las instituciones políticas son objetivos militares ciberianos.

Tomemos a las universidades como ejemplo.

El aprendizaje entrega el control al futuro, amenazando el poder establecido. Es vigorosamente suprimido por todas las estructuras políticas, las que lo remplazan con una educación conformista, formadora de sumisión, a fin de reproducir los privilegios como sabiduría. Las escuelas son dispositivos sociales cuya función específica es incapacitar para el aprendizaje y las universidades son utilizadas para legitimar la escolaridad a través de la perpetua constitución de una memoria social global.

El colapso de los sistemas educacionales metropolitanos en un futuro cercano está acompañado por el secuestro ascendente cuasiexacto de las instituciones académicas, precipitando su mutación en zonas amnésicas de exploración cataespacial y en bases para la fabricación de armas-software ciberianas.

Continuará.

***

Traducido por index00

[1] D. DeLillo, Ruido de fondo.

[2] G. Deleuze y F. Guattari, El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia.

[3] K. E. Drexler, La nanotecnología. El surgimiento de las máquinas de creación.

[4] ídem.

[5] ídem.

[6] I. Csicsery-Ronay Jr., Futuristic Flu or, The Revenge of the Future. En: G. Slusser, T. Shippey (Eds.), Fiction 2000: Cyberpunk and the Future of Narrative.

[7] Ídem.

[8] Cfr. L. Margulis, Los inicios de la vida: la evolución en la Tierra precámbrica.

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